CÁNCER DE PIEL

El cáncer de piel divide en dos grandes grupos que son: cáncer de piel tipo melanoma y tipo no melanoma. Este último grupo tiene como grandes representantes al carcinoma basocelular y carcinoma epidermoide.

Síntomas

El cáncer de piel generalmente se localiza en las zonas expuestas al sol como la cara, orejas, cuello, piel cabelluda, pecho, brazos, manos y en las piernas en el caso de las mujeres. No obstante, también puede localizarse en áreas que no tienen exposición como las plantas de los pies, uñas y genitales.

Carcinoma Basocelular

El carcinoma basocelular se presenta frecuentemente en áreas expuestas al sol, con predominio en cara y cuello.

Puede manifestarse como:

  • “Grano” perlado, rosado o pigmentado
  • Lesión plana parecida a una cicatriz oscura o de color de la piel
  • Úlcera sangrante  que cura parcialmente y se úlcera nuevamente.

Carcioma Epidermoide

El carcinoma epidermoide suele presentarse en áreas expuestas al sol de pacientes con piel clara. Afecta predominantemente cara, orejas y labios; sin embargo, en las personas con piel más oscura tiende a localizarse en áreas no expuestas al sol.

Puede presentarse como:

  • Nódulo rojo/violáceo y duro a la palpación
  • Lesión plana con escamas y costras

Melanoma

El melanoma es uno de los tipos de cáncer de piel más agresivos, este puede aparecer en cualquier parte el cuerpo. En los hombres se presenta con frecuencia en la cara y tronco y en las mujeres en la parte inferior de las piernas.

De igual forma, puede manifestarse en la piel no expuesta al sol como las plantas de los pies, o bajo las uñas especialmente en las personas de piel oscura.

Su principales formas de presentación son como:

  • Mancha grande color marrón con distintas tonalidades.
  • Lunar preexistente que cambia de color, tamaño o produce sintomatología como picazón, ardor o sangrado.
  • Nódulo con borde irregular y distintos colores que varían entre rojo, rosa, blanco, azul o negro.

Causas

El cáncer de piel generalmente inicia en la epidermis que es la capa más superficial de la piel. Esta capa tiene tres tipos principales de células que son: las células basales, células escamosas y melanocitos.  Según el tipo de célula afectada se determina el tipo de cáncer que se desarrollará y por ende el pronóstico y opciones de tratamiento.

Factores de Riesgo

  1. Antecedentes personales y familiares de cáncer de piel
  2. Color de piel: Todas las personas, sin importar el color de su piel, pueden desarrolar cáncer de piel. Sin embargo, tener la piel y ojos claros, pecas, cabello rubio o rojo y sufrir quemaduras solares con mucha facilidad indica un riesgo mayor.
  3. Lunares: Las personas que tienen más de 50 lunares tienen mayor riesgo de padecer cáncer de piel.
  4. Sistema inmunológico débil: Por enfermedades como el SIDA o por uso de medicamentos inmunosupresores.
  5. Quemaduras solares en la infancia
  6. Bronceado excesivo
  7. Lesiones premalignas: En la piel que se encuentra muy dañada por el sol, es frecuente que se desarrollen queratosis actínicas. Estas lesiones tienen una probabilidad del 20 % de evolucionar a un carcinoma epidermoide.
  8. Factores ambientales: La exposición a sustancias como el arsénico, puede aumentar el riesgo de cáncer de piel.
  9. Lugar de residencia: Las personas que viven en sitios soleados están expuestas a mayor luz solar que las personas que viven en lugares más fríos. La altitud también es otro factor que influye en la cantidad de radiación. Se ha comprobado que la radiación ultravioleta aumenta 10 % por cada kilómetro de elevación; por lo que los lugares más altos reciben mucha más radiación que a nivel del mar.
  10. Exposición a radiación: Las personas que han recibido tratamientos, como fototerapia  o radioterapia  tienen mayor riesgo de cáncer de piel.

Diagnóstico

Inspección Clínica

Se debe realizar un examen clínico adecuado para determinar si una lesión sospechosa de malignidad.

Los signos que sugieren malignidad son los siguientes:

  1. Asimetría
  2. Bordes irregulares
  3. Múltiples colores
  4. Diámetro mayor a 7 mm
  5. Cambios entre los que destacan la ulceración, picazón, sangrado o crecimiento acelerado de la lesión.

Dermatoscopía

Los dermatólogos solemos apoyarnos en la dermatoscopía, que es la aplicación de un microscopio especial sobre la piel. Este procedimiento se realiza durante la evaluación inicial y nos permite identificar estructuras que nos guían con mayor claridad al diagnóstico preciso.

Biopsia

Finalmente en el abordaje de diagnóstico es necesario extraer una muestra de piel (biopsia) para confirmar malignidad,  grado de invasión tumoral y agresividad.

De acuerdo al resultado de la biopsia tu médico decidirá si es necesario o no realizar exámenes de extensión para determinar si existe diseminación linfática o en órganos. Por ejemplo, tumores como el carcinoma basocelular, rara vez se diseminan por lo que generalmente no es necesario realizar exámenes adicionales.

Por el contrario, el carcinoma epidermoide mal diferenciado, el melanoma y otro tipo de carcinomas menos frecuentes como el carcinoma de Merkel tienen probabilidad de diseminación. Por lo tanto, es de suma importancia realizar estudios adicionales como:

  1. Tomografías
  2. Biopsia de ganglio centinela

Tratamiento del Cáncer de Piel

Existen múltiples opciones para el tratamiento del cáncer de piel. Tu dermatólogo valorará varios parámetros referentes a tu condición general y las características específicas del tumor como: tamaño, localización, profundidad y estirpe histopatológica para definir el tratamiento adecuado en cada caso.

A continuación mencionaremos varios de los tratamientos disponibles:

Biopsia escisional 

Cuando se tratan tumores pequeños localizados en áreas no complicadas, se puede realizar una biopsia inicial que incluya el margen de seguridad.  Como resultado, en un solo tiempo quirúrgico se puede completar el abordaje diagnóstico y realizar el tratamiento definitivo.

Criocirugía 

La crioterapia  es una opción poco invasiva que sirve para el tratamiento de queratosis actínicas y tumores pequeños y de baja agresividad. De hecho, esta opción se puede plantear en pacientes que por su condición general o edad no acepten otras opciones de índole quirúrgico. A pesar de que la tasa de curación de la criocirugía no es igual a la obtenida en procedimientos más avanzados, esta es una muy buena opción en ciertos casos.

Exéresis quirúrgica convencional

Esta opción quirúrgica tiene tasas de curación que alcanzan el 90 a 95 % y es la más accesible a nivel público y privado. No requiere entrenamiento adicional por parte del dermatólogo, ni equipamiento especial.

En la cirugía convencional tu dermatólogo delimitará el tumor con un margen de seguridad (piel extra aparentemente sana). Este margen puede variar entre 4 mm a 1 cm o incluso más, dependiendo del tipo de tumor y su profundidad.

El cierre de la herida resultante de la extirpación tumoral se realiza en ese momento. Pero, sin la certeza del 100% de haber extirpado todo el tumor; ya que,  el análisis de la biopsia demora un mínimo de 48 horas. Además, se debe resaltar que este tipo de estudio solo puede analizar el 2 % del tumor extráido. 

Por las razones descritas puede haber una recurrencia del tumor del 5 al 10%. Por lo que, preferimos utilizar esta técnica en tumores de baja agresividad que no estén localizados en áreas de riesgo.

Cirugía convencional con control de márgenes transquirúrgicos

Esta opción quirúrgica es similar a la cirugía convencional, ya que el cirujano debe respetar los márgenes de seguridad recomendados. La diferencia radica en que el resultado del análisis de la biopsia se obtiene tan solo en minutos. Esto nos permite realizar la reconstrucción del defecto con relativa seguridad. Sin embargo, el margen analizado no supera el 2 % de su totalidad.

Cirugía de Mohs

Este procedimiento es considerado el estándar de oro para el tratamiento de cáncer de piel. Se realiza sobre todo en carcinoma basocelular y carcinoma epidermoide. A diferencia de otras técnicas que nos permite analizar el 100 % del margen tumoral. De esta forma el cirujano puede iniciar la extracción tumoral con un margen estrecho, y por lo tanto conservar la mayor cantidad de piel sana posible sin comprometer la curación oncológica.

La cirugía de Mohs requiere entrenamiento adicional de tu dermatólogo, del dermatopatólogo y del personal de laboratorio; además de equipamiento especial. Es por esta razón que se realiza solo en centros de alta especialidad.

Esta técnica es de gran utilidad para tumores grandes, recidivantes y localizados en áreas complejas como cara (nariz, párpados, labios, etc.).  En estas áreas debemos procurar ahorrar la mayor cantidad de piel sana, para obtener defectos quirúrgicos más pequeños y por ende cicatrices más pequeñas.

Radioterapia

La radioterapia utiliza haces de energía de gran potencia, como rayos X, para destruir las células tumorales. Este tipo de tratamiento puede ser una opción cuando enfrentamos tumores que no pueden ser tratados mediante cirugía por su complejidad o tamaño.

Quimioterapia

En la quimioterapia, se utilizan medicamentos para eliminar las células tumorales. Para los tipos de cáncer superficiales se pueden aplicar medicamentos tópicos (en crema) directamente sobre la piel afectada. La quimioterapia sistémica se puede utilizar para tratar los tipos de cáncer de piel que se encuentran en fases avanzadas.

Prevención del Cáncer de Piel

  • Evita la exposición solar: La radiación solar más intensa es entre las 10 am y 4 pm por lo que debes programar tus actividades fuera de este horario, incluso en días nublados.
  • Usa protector solar con horario: Debes buscar un protector solar con amplio espectro y con FPS de al menos 30 + y aplicarlo cada 2 horas. No olvides aplicar protector solar en todas las zonas expuestas al sol, incluyendo orejas y parte posterior del cuello.
  • Usa ropa de protección: Cubrir la piel con prendas que protejan los brazos y las piernas, sombrero de ala ancha, y gafas contra rayos UVA y UVB brindan protección adicional.
  • No utilices cámaras de bronceado. Las luces usadas en las cámaras de bronceado emiten radiación UV.
  • Identifica medicamentos fotosensibilizantes: Algunos medicamentos, incluidos antibióticos o retinoides, pueden hacer que la piel sea más sensible a la luz solar.
  • Autoexamina tu piel:  Identificar lesiones tempranas facilita el tratamiento y mejora el pronóstico de la enfermedad. Conocer toda la superficie de tu piel y revisarla regularmente te permitirá identificar si hay lesiones nuevas o lesiones antiguas que han sufrido cambios que sugieran malignidad.

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